Sinopsis
Para encontrar el verdadero camino, a veces tienes que perderte…Amy no quiere que llegue el verano. Su madre ha decido mudarse al otro extremo de los Estados Unidos, y ahora Amy tiene que llevar el coche de California a Connecticut. El problema es que, desde la muerte de su padre en un accidente de tráfico, no se siente capaz de ponerse al volante. Y aquí entra Roger, un amigo de la infancia que también debe viajar al otro lado del país, y que carga con sus propios problemas.
A medida que avanzan, ambos descubrirán que las personas que menos esperas pueden convertirse en las más importantes y que a veces es necesario dar algunos rodeos para llegar a casa.
Ficha Técnica
Datos
Sello: Plataforma Neo
Traducción: Aida Candelario Castro
Fecha Publicación: 05/2014
ISBN/ASIN: 9788416096022
Páginas: 394
Cubierta: Tapa blanda con solapas
Precio: 17.90 €
Ebook: 7.49 €

Autora
Morgan Matson (1981) creció en Nueva York y Connecticut y actualmente vive en Los Ángeles. Después de graduarse en Teatro, cursó un máster en Escritura para niños. Viajar es su gran pasión; de hecho, escribió Amy y Roger tras recorrer los Estados Unidos en coche tres veces. Sus libros se han traducido a doce idiomas.http://www.morganmatson.com
Opinión Personal
No sabía muy bien qué me iba a encontrar con este libro, excepto que venía avalado por muy buenas reseñas y le había gustado a gente en la que confío mucho. En realidad lo de que fuera un road-trip no me llamaba demasiado. No había leído ninguno antes, pero sí que he visto alguna película y no me hicieron demasiada gracia, como a Papalbina.
Y una vez terminado tengo que admitir que me gustó bastante, me entretuvo mucho y me quedaron incluso ganas de hacerme un viaje como ése y probar todas esas comidas extrañas que iban describiendo… :D
Amy tiene un panorama de vida, la verdad. Cambiar de ciudad justo en el último año de instituto en Estados Unidos es un drama de primera categoría, como ya hemos aprendido en otras lecturas. Y es a una de las cosas que se enfrenta nuestra protagonista, aunque no la más importante…
Lo observé un momento. Y luego, aunque estaba segura de que lo de anoche había sido pura suerte y no iba a conseguir dormir, cerré los ojos.
–Buenas noches, Roger –murmuré.
Poco después, me sorprendió oírlo contestar, porque creía que estaba dormido:
–Buenas noches. Pero me llamo Edmund.
El chico, Roger, un amigo de la infancia un año mayor que ella, es quien la acompañará en su mudanza para reunirse con su madre. También carga con algunos problemillas propios, pero en general me pareció un tipo bastante equilibrado y divertido. Aunque sigo sin comprender muy bien cómo podían divertirse jugando al juego ese de adivinar un personaje en veinte preguntas durante días y días de viaje… ¡arf! ¡qué cansancio me daba!
La historia, además, resulta muy visual. El libro está lleno de imágenes, fotografías, tickets de comidas, rutas planeadas y listas de reproducción que algún día tengo que buscar solo por curiosidad, había muchas canciones y autores que no había oído ni visto en mi vida… Todo ello consigue involucrarte de alguna manera y compartir la experiencia con los protagonistas.
También han estado muy logrados los secundarios que van a apareciendo por el camino. Tanto Bronwyn como Drew, Leonard o Lucien te caen bien según los conoces y aportan un toque muy especial al viaje y al desarrollo de los protagonistas. Muy muy bien conseguidos.
En general el libro nos habla de crecer, de enfrentarte con madurez al mundo y aprender a sufrir y sobrellevar todo aquello que se nos eche encima. No es fácil, pero tampoco es opción el abandonar y hundirse.
–Después de todo, debería haberlo sabido –comentó echándose un poco hacia atrás para sonreírme–. Siempre ocurre así.
–¿El qué?
–Los mejores descubrimientos siempre les suceden a las personas que no están buscándolos. Colón y América. Pinzón, que encontró Brasil por accidente mientras buscaba las Indias Orientales. Stanley cuando se topó con las cataratas Victoria. Y tú, Amy Curry, cuando menos te esperaba.
Amy tiene mucho que superar y mucho por lo que pelear. Lleva meses aislada en su dolor y solo a través de este viaje consigue asomarse de nuevo a la superficie. Gracias a la intervención de personajes como esos secundarios fantásticos de los que os hablaba antes. Cada uno de ellos aportará un peldaño en el ascenso de Amy.
La relación entre Amy y Roger se va fraguando kilómetro a kilómetro, muy lentamente. Ambos tienen muchas cosas en qué pensar pero acaban siendo conscientes el uno del otro. De forma que ayudarse mutuamente parece que es la mejor solución. La discreción de Roger debilitará las defensas de Amy, con él no hay necesidad de estar a la defensiva. Y la obstinación de Amy ayudará con las dudas de Roger. Muy equilibrado.
Eso sí, no esperéis una gran pasión arrebatadora en el kilómetro 1.500 porque no la encontraréis. Aquí el ritmo será siempre tranquilo, sin sobresaltos. Cuando surge la atracción incluso se duda de ella. Se resisten. Y una vez planteada, no hay análisis para la posteridad, se hará lo que se pueda y las cosas se admitirán según vayan llegando. Sin presiones. Muy maduro para un libro juvenil, la verdad.
El libro es muy mono, aunque no sensiblero y pegajoso. Además cuenta con la gran ventaja de ser un libro único. No habrá más Amy y Roger. Y esto es muy de agradecer. Y la idea de que a veces para llegar a tu meta tienes que dar un rodeo me ha parecido preciosa y muy apropiada. Sin duda una lectura muy agradable.










