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[Review 539]: A ciegas – Josh Malerman


Sinopsis

NO ABRAS LOS OJOS. Hay algo ahí fuera. Algo espantoso, que hace que la gente enloquezca y se suicide ante su sola visión. Nadie sabe qué es ni de dónde viene. Cinco años después de que diera comienzo la pesadilla, los pocos supervivientes que quedan viven refugiados en el interior de casas y edificios, protegidos por puertas cerradas y ventanas con las cortinas echadas. Malorie, que ha conseguido sobrevivir en una casa abandonada junto a sus dos hijos, decide abandonar la seguridad de su refugio para emprender un viaje por el río hacia un lugar mejor. En esta peligrosa odisea a ciegas, Malorie sólo podrá confiar en su instinto y en el entrenado oído de los niños, que no tardarán en descubrir que algo los sigue. Pero, ¿qué es? Inmersa en la oscuridad, rodeada de sonidos, familiares unos, estremecedores otros, Malorie se embarca en una tremenda odisea; un viaje que le llevará a un mundo sin visión y de vuelta a su pasado. En un mundo que ha enloquecido, ¿se puede confiar en alguien?

Ficha Técnica

Datos

Editorial: Grupo Planeta
Sello: Minotauro
Traducción: Miguel Antón
Fecha Publicación: 01/2015
ISBN/ASIN: 9788445002346
Páginas: 284
Cubierta: Tapa dura con sobrecubierta
Precio: 20.00 €
Ebook: 9.99 €
Primeras páginas: AQUÍ.
Bookdepository

Título original

Bird box (2014)



A ciegas



Autor

Josh Malerman es el cantante y compositor de la banda de rock The High Strung. Vive en Ferndale, Michigan. A ciegas es su primera novela.

Opinión Personal


Empezaré diciendo que A ciegas me ha parecido una novela muy original de terror psicológico. Un terror que supera a todo lo que conocemos porque ¿qué hay más terrorífico que aquello que no puedes ver? Sobre todo sabiendo que si lo miras morirás.

La historia comienza con un acontecimiento misterioso que se sucede cada vez en más lugares geográficos hasta llegar a escala global. Nosotros nos encontramos en Detroit y conocemos a nuestra protagonista, Malorie, una joven que vive con su hermana y acaba de descubrir que está embarazada.

Ese acontecimiento o suceso misterioso produce en los humanos una reacción de extrema violencia contra los demás y finalmente contra ellos mismos. Las matanzas y los suicidios se multiplican. Y la única solución es cerrar los ojos y no mirar.
«Lo que ha visto está cerca. Lo que ha visto está aquí, en el río.»
—¡No os quitéis las vendas! —grita de nuevo Malorie, que rema pasando de largo junto a la barca—. ¿Me habéis oído? Responded.
—Sí —dice el niño.
—¡Sí! —grita la niña.
Malorie termina viviendo en una casa con otras cinco personas más. Con todas las puertas cerradas y las ventanas cubiertas para no poder ver nada del exterior. Las descripciones sobre cómo recogen agua del pozo o se aventuran en busca de comida resultan aterradoras porque todo lo que tienen es el tacto y el sonido.

La narración va alternando el pasado, cuando todo comenzó, con la actualidad, en la que Malorie ha decidido ir en busca de un refugio seguro a través del río y con dos niños pequeños de cuatro años como única ayuda.

Los niños han sido “entrenados” por Malorie desde su nacimiento para escuchar y distinguir sonidos. Nunca han visto el exterior con sus propios ojos. Pero son capaces de diferenciar sonidos imposibles para una persona normal.
(…) era mejor enfrentarse a la locura con un plan que sentarse quieta y dejar que la locura te despedace.
Resulta totalmente inquietante el viaje “a ciegas” por el río, con sonidos extraños, con peligros acechándoles por todas partes que no pueden ver. Que no deben mirar. Intentar distinguir los ruidos de los animales que les rodean o les persiguen por el camino, de aquello que les puede hacer enloquecer resulta angustioso.

Imaginad el terror que se puede sentir al estar en el exterior y escuchar un sonido desconocido. Que no sepamos si es un pájaro o es esa entidad que acecha para arrebatarnos la cordura. Conducir un coche sin saber si lo que vas atropellando son cosas o cadáveres…

Creo que el acierto del libro es dejarnos a nosotros solos con nuestros miedos para imaginarnos qué se esconde ahí fuera que nos lo puede quitar todo. Sí, un poco de más de información al final hubiera estado bien, pero quizá el resultado no hubiera sido tan tremendamente perturbador.